← Leyendas y cultura
La leyenda de la montaña
Cuentan los mayores que, hace mucho tiempo, en estas tierras vivía Nunash, una joven de gran belleza que cuidaba de su pueblo junto al río.
Cuynac, un ser poderoso del monte, quiso hacerla suya. Para protegerla de él, Nunash fue envuelta en un sueño profundo y se recostó frente al valle del Huallaga, con el rostro hacia el cielo.
Esa es la montaña que hoy mira a Tingo María: la Bella Durmiente. La historia tiene muchas versiones. Hay quien la cuenta como un amor imposible y quien la cuenta como una huida. En todas, Nunash sigue ahí, dormida.
Nunash sigue ahí, dormida, y la ciudad crece a sus pies.
Versión recogida de relatos orales de Tingo María. Si tu familia la cuenta distinto, nos encantaría escucharla.
Última actualización: